EDITORIAL

Si buscamos en la ya famosa Wikipedia el término IPv6, encontraremos entre otros datos que toda computadora o aparato electrónico se conecta a la red mediante una dirección IP (Internet Protocol) con la antigua versión de este protocolo la posibilidad de direcciones de red era un número inadecuado para dar una dirección a cada persona del planeta, y mucho menos a cada vehículo, teléfono, PDA, etcétera. En cambio, IPv6 admite 340.282.366.920.938.463.463.374.607.431.768.211.456 (2 128 o 340 sixtillones) de direcciones en otras palabras un número impronunciable que lo único que nos dice es que muchas personas se conectan a Internet.

El Internet es como un hoyo negro siempre dispuesto a ramificarse, podríamos acabarnos todos los árboles del mundo para fabricar papel y jamás sería suficiente para las tintas que hoy buscan publicar, sin embargo para el Internet aun no se conoce que pueda llegar a un límite en el almacenamiento de servidores.

Lo importante de esto y a lo que nos lleva la corta reflexión, es a ninguna parte o preferiría decir a la “sin lugaridad” Lóbulo temporal no consiste solamente en ser un espacio verosímil e inmaterial que se conforma de código de programación en algún lenguaje desconocido por la mayoría de los usuarios, tampoco podría decirse que no existen páginas, foros, grupos o blogs con ideas semejantes, pero lo agradable de todo esto es, que el Internet con sus ventajas de existencia metafísica, no respeta las fronteras, el día de hoy nuestros autores pueden ser leidos en Mty, N.L. (de donde surge esta idea) incluso en Argentina, España, Brasil, Turquía, Canadá o cualquier lugar que tenga a su disposición la manera de hacer un click, así mismo los autores que participan hoy pueden ser de aquí, mañana de allá, pero ya todos pertenecemos a aquel otro mundo que llamamos herramienta.
Hablar de una revista en la web no sólo es aventurado y riesgoso, no existimos únicamente para competir por más clicks, buscamos ser una verdadera plataforma de lectura y difusión.
Se les pidió a un grupo de estudiantes leer un libro para una clase, la sorpresa fue que el material no sólo fue leído directamente del libro o fotocopias como ya es costumbre, algunos leyeron en la computadora, otros en la televisión mediante una consola de videojuegos, otros con un archivo en el celular y hasta en cámaras. Las plataformas en que las letras se postran, siempre serán distintas con el paso del tiempo, por eso y mientras el gusto dure hacemos la invitación a que lean nuestra recién inaugurada revista literaria.