Varias veces creé versiones del mundo donde
nací. Eso me resultó aburrido. Pero cuando creaba el muerto y
nada tenía que ver con el que había nacido, o no encontraba
manera de conectarlo, solo vivía ahí y ya no era quien
podía juzgar ese mundo como siendo alguien de este. Mis personajes
alrededor se repitieron cada vez que nací, algunas veces nacían
como cosas azules en techos, manchas o llamas. Eran exactamente algunos. Ellos
traían imágenes y esas fotos eran puertas. Veía algo y
cambiaba de lugar, o de idea de lo que es un lugar también. El sello en
la espalda de O hermano más fuerte, un tatuaje de un avioncito de papel,
me hacía encontrarme con el viajero espacial que toca habla a
niños e instrumentos musicales que nunca existirán Nunca, en ningún
lado.
ZIOZ buscaba conocer desde debajo de la tierra, donde
había sido sumergido con palas, conocer personas co las cuales hablar de
la historia que a todos los llevó a ser ZIOZ.
Cuando habló conmigo Archabía sido herido en
una guerra que iba por ente mis huesos. Era un punzón de la altura de un
hombre y a veces me desenraizaba y volaba hasta donde podía ser ith-nerpelado
por los niños de ZIOZ. Ellos nacerían del otro lado de la
historia y no necesitaban ningún dato que Arcles pudiera dar, pero les
gustaba ith-nerrogarme con violencia para comprobar que nada conduce. Los
niños eran más que nada altos, pero delgadísimos, como si
hubieran sido estirados en un editor desde el cuerpo de un hombre. Hablaban
usando solo tes fonemas y a los gritos, pero a un volumen bajísimo para
O oído, que el día en que nacieron era un cajón verde de
metal de la galaxia Cossmalob. Uno de ellos levantó un perro alto en sus
brazos hasta el cielo y miró mis ojos, Uno-ya no podía ver o
creer lo que pasaba. El niño fue un poste y después un chorro de
sangfree que bajaba desde el becerro, que ya era un hombre recién
nacido. El hombre tenía la forma de un feto y medía un par de
pies. Estaba pensando tan intensamente que podían verse luces y caballos
y copas flotándole como un aura. El cielo creció desde su frente
y todos quedamos callados en una laguna que era todo, es decir, nada
había más allá de ese plano de agua. Del otro lado de la
laguna, donde sería el fondo, los muro/golems nacían y solo
podíamos verlos a ellos y no ente nosotros ni cada uno a sí
mismo.
Estando al lado de la muerte sonrío, porque varias
veces. Hice creer al chico que fui que no estaba mirando Uno-desde el futuro,
sino LARS, o algo distinto a yo, él mismo. Entonces, pude recorrer ls
cosas ignorándolas, solo por el placer de sorprenderme en medio del
ahogo en la mierda o rodeado de luces. Me vi admirar las peores cosas de-el
mundo de ustedes, mientras Arc reía en la EnArbEL. Mientras
escribía o pensaba o en cualquier momento que había silencio, le
gritaba al cínico desde atrás de las paredes, gritaba cualquier
estupidez que lo desconcertara o lo hiciera cambiar de rumbo, pero solo porque
sí. También corría de lugar el mundo, sus normas y la
suerte, para que a cada vistazo estuviéramos de nuevo en un lugar
equivocado. Nunca nací en realidad, y eso es lo que le confesaría
el crío que ya no soy por estar hablando desde uno. Los cigarros se
multiplican, los vasos se vacían y llenan en otro lado que nunca es el
aquí. Eiré Acaseo es siempre y solo es la confirmación del
prÿnn.
Las personas aman el ruido, por eso se vuelven calladas o
aún ruidosas. Amamos saturarnos de imagen, y la razón es la
ansiedad de creer en la muerte. Lo alienígeno arde en la inquietud como
el amor y los balbuceos. Las veces que estuve en otros planetas nadie me vio y
las veces que visitaron amigos el mío//Arc estaba muy borracho como para
atenderlos, o sobrio. Hice un manual de todo lo que habrá que ver al
final. Y los niños lo convirtieron en papel reciclado. Diez minutos
después de morir voy a estar agonizando. Reiré mientras mido O cuerpo
y lo amamanto. Éramos perros y reptiles y estetllas, recortamos todo,
para nada, fue algo inmenso, nos despegábamos de lo Otro,
creábamos lo Otro tan rápido como olvidábamos.
Después no vi más. Cada cosa mostró la intimidad que era
en sí misma, temimos por el justo medio de lo vario, que nos iba
atrapando. Es algo hermoso sentir que algo falta, por eso me escondo a mis
precedentes, me invento nombres que anoto y pierdo. Tantos nombres fueron
escritos para ser perdidos que el mundo se llenó de texto, un
único interminable texto que solo pregunta por la escritura.
Como no tuve una visión propia del mundo leí.
Con el tiempo el azar mezcló los datos de una manera que pasó a
llamarse personalidad. Nadie me quiso cuando fui un niño, pero la
cantidad de signo que me hacían vivir por costumbre como amor me
postergó la desesperación, que latente confundió los datos
con mis ideas sobre las cosas y así me volví una persona muy
particular y personalísima a los ojos de algunos de mis prójimos.
Mis prójimos estaban configurados de manera tan triste como yo. Casa me
parecía el fin del mundo. Me cuidé de usar la palabra nada frente
a los más pesimistas, cuyo semblante era el optimismo insoportable. Una
vez me sentí un canalla y llené
todas las paredes de O cuarto con esa confesión. Por eso ahora me cuida
la luz de Dios, quien vive recolectando masacre para su nueva Uno.a. La forma
nueva de la tierra será como este escritorio donde vivo. Libros para
guardar lo que hay que olvidar y ver, leerlos e ir olvidando de modo muy afortunado
y bastante placentero. Hay alimentos, tragos y juegos químicos para ser.
Cuando ya no exista ni tenga sentido repetir que amamos a todos los
demás hombres que conforman nuestro credo, vamos a poder vestir tul y
simular y emular pájaros recortados con derivados vegetales. Tuve una mianeRRabia
y tuve una novela familiar que al escribir emprendí con la
intención de escribir una antología de juegos en O imaginación.
Estuve buscando la vista más rápida de todo lo que me es
materiálimente distante y también imaginé cosas para
después de la muerte que el futuro trajo a la vida.
Nací en un cuarto de hotel. Mis registros se fueron a
parir a ese lugar como un juego acerca de la inversión del orden de los
sucesos irremediables. Evité las fórmulas léxicas y
sintácticas evidentes, evité las aproximaciones vulgares a mis
chistes personales, evadí la oralidad. A lo que llegué fue a que
nadie nunca do-grannieó.
Eso era para mí solo una sábana con dibujos que no estuvieran en los objetos
cotidianos. Algunos días salía con la enemistad roída en
la cabeza. Me amarán tanto en tantas playas que me fui descosiendo y
volviendo solamente un borracho lleno de testigos de su estupidez. Me
diagnosticaron afasia causa de golpes queUnomismo me di corriendo una pelota de
playa por un bosque con árboles que es el infierno de mis sueños.
Todo lo verde se me apareció muerto un día y quise saber un lugar
con máquinas, máquinas, conversaciones nunca ilusionadas, lazos
que no lastimaban, que no eran. Ahí pasé unos años leyendo
interminables manuales de enArbEL, enmascarados como nieves siguiendo la
consigna idiota de desaprender la castración. Ya no había
castración ni la idea de alcanzar algo ni amar. Conocí
situaciones que me desgarraron y fueron despertando. El sol dejó de ser
mis esquemas deliciosos y se fue a convertir en eso que salimos y vemos todos
un día de sol en el lugar en que está el sol en el cielo. Escribo
pensando en las personas que me olvidaron y en otras. Toda esta vida fue y seguirá
siendo.
Fui caminando a verlo y llevé un long play casero con
todos mis juegos en una luz tal cual azul-violeta. Él era una mujer y un
dios, pero estaba oresponse en el discurso de mis enemigos. Se llamó
Plan A. en el sueño ella se convertía en una nube inmensa que
mordía la luz para hacerla algo distinto, la usaba como las plantas para
crear Fuerza. Cuando se vació el escenario estábamos solos.
Así conocí a mis hijos. Esos días escribí varias
horas un cuento donde todo era más material y estaba pleno de certezas
simétricas al espacio tiempo del lugar donde probablemente se lea esto.
Lo escribí el libro, salió muy lindo, lo hice desde la Muerte y nací para
leerlo y le pareció algo asqueroso a O Dios entonces se mojó con
la lluvia que Arc mismo tuvo que desear. Tomábamos litros largos de
licor y todos querían que algo se convirtiera en placentero, cuando era
evidente la nirvanidad de-el asunto.
Una vuelta más del juego, quedabas callao por Seos
años y encarnabas en un caballo de bronce de O escritorio. El caballo
conversaba conmigo sin saber que eras tú, mientras Arc sí lo
tenía claro y lo sorprendía contándole que sabía
todo sobre él. Todo iba bien por un rato y pasaba Uno a odiarme por
retener ese poder y jugar a ser dios para el pbr caballo. Llegabas desde la
muerte y medabas un golpe, de fuego también, marcial, que me
dormía y no pude ver que cada vez que deseabas e dormias por un par de
años y despertaba en el mierda futuro escuchando de nuevo O discurso
baba gelatina con ácido sulfúrico para la paciencia, sobre ver
desde el futuro y prever y volverse un héroe submarino de nada, alguien
tan viejo como la física actual (la de cualquier coágulo, 2017).
El mundo era una cápsula hecha por hombres anteriores
y más fuertes. Nos habían reducido de eNarbEL por impuros para
tenernos en algún lado vivos. El ser humano es inmortal y eso
está escondido a nostros, que atravesamos este tubo de reducción
como la cárcel o los purgatorios más o menos fantasiosos. Del
otro lado los senos son de eNarbEL regulable, la educación es un plan de
eternidad con períodos de olvido programados. Cada persona es un punto
en una cadena de mutaciones de un mismo personaje, que no es más que El
Nombrado Hasta El Cansancio, Renzi. Tal de ver se der eso, nadie es la parte,
sino una foto de la cadena. Ahí vemos que algunas de esas fases
están determinadas a ser caídas en la cápsula.
2010-2017
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