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En San Luis Potosí,  a unos cuantos kilómetros de su capital, se encuentra ubicado el pueblo del  Cerro de San Pedro, lugar que dio origen al estado y formó a sus habitantes  dándoles identidad y tradición como un pueblo minero.
La palabra de origen Quechua “poc-to-si”  significa riqueza. Asombrados ante la abundancia de plata y oro, así nombraron los españoles al estado en memoria de las famosas minas del Potosí en Bolivia. Pero hoy en día no son los colonizadores españoles quienes se llevan la riqueza ante la corona, es la empresa canadiense “Newgold” o mejor conocida como minera San Xavier, que explota estas tierras ilegalmente y que hasta la fecha ha despojado de sus propiedades a muchos ejidatarios, causando enfermedades y muerte, gracias a la devastación del medio ambiente y la contaminación del agua.
Contra estos hechos, un grupo que se hace llamar FAO (Frente amplio opositor a minera san Xavier) se han dado la tarea de  formar un movimiento que  pacíficamente busca rescatar sus raíces y dar a conocer la fuerte situación que viven los habitantes de la zona, apoyan a todas aquellas voces que merecen ser escuchadas y que al unísono reclaman justicia ante el atropello. El 10° Festival del Cerro de San Pedro se llevó a cabo con la finalidad de defender el patrimonio histórico,
ambiental y cultural que se encuentra en el pueblo. Distintas fueron las actividades del festival, arrancando  con una ruta ciclista que partió desde la plaza Fundadores hasta la sede del evento. Conferencias, charlas, talleres para niños y adultos como el de la editorial Regia Cartonera, funciones de títeres, danza y conciertos  completamente gratuitos se ofrecieron a los asistentes.  “Para esto debe ser el Cerro de San Pedro, un lugar para la creación por medio de las artes y no para la destrucción” fueron  las palabras de Sergio Serrano,


integrante de Pro San Luis Ecológico A.C.,  quien fue anfitrión de las actividades en el Foro Rojo, una de las 3 sedes del  festival.Destacó la participación de miembros de San Salvador Atenco, quienes fueron a constatar la devastación de la zona, además de un ritual de sanación de la tierra por indígenas cuyas palabras de apertura fueron “Esta destrucción no sólo va contra la madre tierra sino contra todos los que en ella habitamos,  y esa destrucción  no solamente es aquí, es en todo el país y en todo el mundo, las empresas trasnacionales se están apropiando de la riqueza y así como aquí están haciendo esto, lo mismo  están haciendo en Oaxaca, en Chiapas, en Sudamérica. Por eso la madre tierra está respondiendo y nos está diciendo que si no entendemos entonces va a ser necesario que de un manotazo”, luego entre danza y música invitaron a los asistentes a reflexionar sobre estos hechos y lo que cada uno de forma individual puede hacer por el planeta.
Pavel  Hernández (miembro de la FAO) habló para Lóbulo Temporal: “Gracias a la atención que se ha puesto en el aspecto legal la mina actualmente no tiene los permisos necesarios para operar. Aún con esto la mina sigue trabajando y explotando el cerro. Gracias a la complicidad de varias instituciones a nivel local, estatal y federal la mina obtuvo un amparo contra cualquier acto de autoridad, es decir que ni la Semarnat, ni Profepa y la Segam pueden entrar a las instalaciones de la mina. El enclave neocolonial capitalista que es actualmente San Pedro debe mucho de su destrucción gracias a la corrupción e impunidad que se vive en México”

Es importante que se sepa que el caso de San Pedro es uno de tantos. Como diría Andrey Tarkovski "El arte es realista cuando lucha por expresar un ideal ético; es una lucha por la verdad, y la verdad es siempre bella. Aquí lo estético coincide con lo ético” Mientras el arte apoye las causas justas tiene una buena razón para existir, tal como el Festival del Cerro de San Pedro.